{"id":734,"date":"2021-06-15T10:31:10","date_gmt":"2021-06-15T10:31:10","guid":{"rendered":"https:\/\/panepica.es\/?page_id=734"},"modified":"2026-11-07T06:37:05","modified_gmt":"2026-11-07T06:37:05","slug":"la-epica-peninsular","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/panepica.es\/en\/la-epica-peninsular\/","title":{"rendered":"La \u00e9pica peninsular"},"content":{"rendered":"<h3 class=\"wp-block-heading\">Or\u00edgenes<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los or\u00edgenes de la \u00e9pica peninsular resultan oscuros y, pese a la existencia de voces que niegan su existencia con anterioridad al siglo XIII y ligan la redacci\u00f3n de los textos a iniciativa de autores cultos vinculados a centros mon\u00e1sticos o clericales, los ecos de antiguos cantares de gesta y las noticias sobre su difusi\u00f3n y aprecio reverberan ya en los textos desde finales del siglo XI, y afloran tambi\u00e9n en la historiograf\u00eda y poes\u00eda latinas del siglo XII. La c\u00e9lebre <em>Nota emilianense<\/em>, una breve glosa al margen del folio 245v del c\u00f3dice 39 de la Real Academia de la Historia, que contiene un testimonio de la <em>Cr\u00f3nica Albeldense<\/em>, fechada entre 1065 y 1075, certifica la difusi\u00f3n de la materia \u00e9pica carolingia en los reinos cristianos peninsulares ya en el siglo XI. Una parte de esta nota reza lo siguiente: \u00abAt ubi exercitum portum de Sicera transiret, in Rozaballes a gentibus Sarrazenorum fuit Rodlane occiso\u00bb. Esta n\u00f3tula resume, sin duda, un relato de origen \u00e9pico de la expedici\u00f3n de Carlos a Zaragoza en el a\u00f1o 778 y del desastre de Roncesvalles, que apunta, quiz\u00e1, a una versi\u00f3n muy temprana de la leyenda de Roncesvalles, distinta y anterior a la de la c\u00e9lebre <em>Chanson de Roland<\/em> (c. 1090) conservada en el manuscrito de Oxford, considerado el primer cantar de gesta rom\u00e1nico. \u00bfEscuch\u00f3 el escoliasta de San Mill\u00e1n la gesta de Rold\u00e1n en franc\u00e9s u occitano, o ya en una versi\u00f3n hisp\u00e1nica en navarro o castellano?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera noticia sobre una \u00e9pica vern\u00e1cula peninsular, circunscrita a los reinos de Navarra y Castilla, aflora en el <em>Carmen de expugnatione Almariae urbis,<\/em> el llamado <em>Poema de Almer\u00eda<\/em>, una composici\u00f3n latina en verso que celebra la toma de Almer\u00eda por Alfonso VII en 1147 y que cierra el texto de la <em>Chronica Adefonsi Imperatoris<\/em> (c. 1147-1148). All\u00ed se menciona a Rodrigo D\u00edaz de Vivar junto con Alvar F\u00e1\u00f1ez, se vincula esta pareja con la de Rold\u00e1n-Oliveros, se denomina a Rodrigo, por primera vez en las fuentes escritas, como <em>Mio Cid<\/em> y se alude a que ese <em>Mio Cid<\/em> era objeto de cantos. Esa menci\u00f3n de 1147-1148 a \u00abIpse Rodericus, Meo Cidi saepe vocatus&nbsp; \/ de quo cantatur\u00bb certifica que el Cid era ya objeto de cantos y leyendas en las d\u00e9cadas centrales del siglo XII.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rodrigo D\u00edaz de Vivar (c. 1048 &#8211; 1099), el Cid Campeador, resulta el h\u00e9roe \u00e9pico castellano por antonomasia, y en torno a su vida giran tres de los cuatro poemas \u00e9picos conservados, as\u00ed como buena parte de los poemas \u00e9picos perdidos. El poema \u00e9pico castellano m\u00e1s conocido, estudiado y le\u00eddo es, sin duda, el <em>Poema de mio Cid, <\/em>conservado en un manuscrito \u00fanico copiado en el siglo XIV, pero compuesto en la segunda mitad del siglo XII o en los primeros a\u00f1os del siglo XIII; antes de 1207, en todo caso, como certifica la <em>subscriptio copiata<\/em> del manuscrito, donde se se\u00f1ala que este fue escrito o copiado por un tal Per Abbat en mayo de 1207. La menci\u00f3n del <em>Poema de Almer\u00eda <\/em>puede complementarse con algunas noticias sobre el Cid mencionadas en tres textos latinos de finales del siglo XII, la <em>Historia Roderici <\/em>(c. 1185-1190)<em>,<\/em> la <em>Chronica Naierensis <\/em>(c. 1190) y <em>el Carmen Campidoctoris <\/em>(c. 1190)<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"482\" height=\"673\" src=\"https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Gesta_Roderici_Campidocti-164.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-748\" srcset=\"https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Gesta_Roderici_Campidocti-164.jpg 482w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Gesta_Roderici_Campidocti-164-215x300.jpg 215w\" sizes=\"(max-width: 482px) 100vw, 482px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Historia Roderici<\/em>, RAH 9\/4922, fol. 75r<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em> <\/em>El primero es una historia latina de la vida de Rodrigo D\u00edaz de Vivar, en el segundo, tambi\u00e9n un texto historiogr\u00e1fico, se resumen y prosifican varios poemas \u00e9picos, entre ellos un *<em>Cantar de las particiones<\/em>, en el que se insertar\u00edan las haza\u00f1as del Cid en su mocedad como vasallo al servicio de Sancho II y guardi\u00e1n celoso de su memoria frente a Alfonso VI, a quien la leyenda hace responsable de la muerte de su hermano Sancho II, origen del tambi\u00e9n legendario episodio de la jura de Santa Gadea. El tercero es un paneg\u00edrico latino elaborado hacia 1190 que tiene como fuente la <em>Historia Roderici <\/em>y del que solo se han conservado poco m\u00e1s de un centenar de versos, que exaltan la figura de Rodrigo D\u00edaz de Vivar. Por \u00faltimo, en el que parece el texto en prosa romance m\u00e1s temprano, el <em>Libro de las generaciones y linajes de los reyes<\/em> (c. 1194-1196) o <em>Liber regum<\/em>, una compilaci\u00f3n geneal\u00f3gica, tambi\u00e9n reverberan ecos de la \u00e9pica. Por un lado, en este se menciona a Rodrigo D\u00edaz, al que se llama <em>Mio Cid el Campeador<\/em>, apelativo completo que solo se da en el <em>Poema de mio Cid <\/em>y, por otro, las noticias sobre su linaje y haza\u00f1as que recoge este texto, como la lanzada que propin\u00f3 el Cid al traidor Vellido Dolfos, asesino de Sancho II ante las puertas de Zamora, solo pueden proceder de uno o varios poemas \u00e9picos anteriores sobre la vida del Cid (\u00bfEl <em>Poema de mio Cid<\/em> y el *<em>Cantar de las particiones<\/em>?).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Rio-Arlanzon-Burgos-123rf-138-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-751\" srcset=\"https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Rio-Arlanzon-Burgos-123rf-138-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Rio-Arlanzon-Burgos-123rf-138-300x200.jpg 300w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Rio-Arlanzon-Burgos-123rf-138-768x512.jpg 768w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Rio-Arlanzon-Burgos-123rf-138-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Rio-Arlanzon-Burgos-123rf-138-2048x1365.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">El r\u00edo Arlanz\u00f3n a su paso por Burgos<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta cascada de noticias, hechos y datos acerca de Rodrigo D\u00edaz de Vivar, contrastada contra el fondo del a\u00f1o de 1207 que figura en el manuscrito de Vivar, \u00fanica fecha cierta y segura de todo el corpus testimonial \u00e9pico peninsular, apunta a la existencia de un ciclo \u00e9pico cidiano ya en la segunda mitad del siglo XII, cuya cabeza de serie pudo ser el *<em>Cantar de las particiones <\/em>y no el <em>Poema de mio Cid<\/em>: para muchos cr\u00edticos, como Mercedes Vaquero, el <em>Poema de mio Cid <\/em>resulta un texto tan singular y tan poco can\u00f3nico que no puede concebirse como el poema fundacional del g\u00e9nero \u00e9pico en la pen\u00ednsula ib\u00e9rica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es muy posible que antes de mediados del siglo XII se cantaran otros poemas \u00e9picos, hoy perdidos, como el *<em>Cantar de los infantes de Salas<\/em>, cuya composici\u00f3n se ha llegado a situar en el siglo XI, hacia el a\u00f1o 1000, de acuerdo con Alan Deyermond, o el *<em>Romanz del infant Garc\u00eda<\/em>, poco posterior. Si bien la existencia de estos textos resulta indudable gracias a su prosificaci\u00f3n en las <em>estorias <\/em>alfons\u00edes, grandes dudas ofrece su fecha de composici\u00f3n, pues la l\u00ednea que liga los textos con su cronolog\u00eda es tan delgada que puede quebrarse debido a posibles refundiciones y versiones, por lo que el l\u00edmite cronol\u00f3gico que nos es dado reconstruir para la \u00e9pica peninsular con el solo apoyo de la documentaci\u00f3n no puede ser anterior a finales del siglo XI (nota emilianense), frontera que separa la historia de la \u00e9pica de su prehistoria.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bf\u00c9pica vern\u00e1cula?<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fijado el horizonte de la \u00e9pica hisp\u00e1nica en los l\u00edmites cronol\u00f3gicos del siglo XI, gracias a los datos de la nota emilianense y a la leyenda de los infantes de Lara, debe descartarse, por falta de pruebas, la hip\u00f3tesis de que existieron gestas perdidas que remontar\u00edan a la \u00e9poca de la conquista musulmana y el final del reino visigodo, pese a los esfuerzos de Men\u00e9ndez Pidal por aseverar lo contrario. Orillada as\u00ed la hip\u00f3tesis del origen germ\u00e1nico-visig\u00f3tico de la \u00e9pica, cabe preguntarse si existi\u00f3 una \u00e9pica vern\u00e1cula o si, por el contrario, esta arraig\u00f3 en la pen\u00ednsula por influencia de la \u00e9pica francesa, de registro m\u00e1s antiguo (la <em>Chanson de Roland<\/em> se compuso hacia 1090) y m\u00e1s fecunda vena, a juzgar por el respetable tama\u00f1o del corpus conservado, de aproximadamente ciento veinte poemas y un mill\u00f3n de versos plasmado en m\u00e1s de trescientos c\u00f3dices, frente a los exiguos cinco mil versos de los cuatro poemas de la \u00e9pica hisp\u00e1nica sup\u00e9rstite, transmitida solo por tres c\u00f3dices y un impreso. Si en un primer momento la filolog\u00eda rom\u00e1nica juzg\u00f3 la \u00e9pica hisp\u00e1nica como una tradici\u00f3n derivada de la francesa, pocas dudas puede haber hoy, desde la publicaci\u00f3n del libro de Diego Catal\u00e1n <em>La \u00e9pica espa\u00f1ola<\/em> en 2001, de la existencia de una tradici\u00f3n \u00e9pica vern\u00e1cula en los reinos de Navarra y Castilla, incluida por las <em>chanson de geste<\/em> francesas, s\u00ed, pero independiente y distinta de estas. La \u00e9pica hisp\u00e1nica se distingue de la francesa tanto por el papel dominante que las mujeres tienen en muchos poemas, no solo ligadas al deseo sexual, sino tambi\u00e9n como figuras de poder como por el desenlace feliz que rompe con el patr\u00f3n cl\u00e1sico de afrenta-venganza violenta, desenlace sustentado en una visi\u00f3n pol\u00edtica que trata de superar el estrecho marco de una sociedad de clanes regida por el derecho germ\u00e1nico para alumbrar un nuevo marco social y jur\u00eddico basado en la recepci\u00f3n del derecho romano, cuyo exponente m\u00e1ximo es el <em>Poema de mio Cid<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este debate, antiguo en la filolog\u00eda rom\u00e1nica, entronca con otra pol\u00e9mica todav\u00eda no resuelta, que ata\u00f1e a la disputa entre tradicionalistas e individualistas, representada en las figuras de Joseph B\u00e9dier y Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal. B\u00e9dier rechaz\u00f3 que los poemas \u00e9picos fueran la plasmaci\u00f3n de relatos legendarios en forma po\u00e9tica por un juglar que encarna el esp\u00edritu de todo un pueblo y defendi\u00f3, en cambio, que todo poema \u00e9pico obedec\u00eda a la creaci\u00f3n de un solo individuo, generalmente un cl\u00e9rigo ligado a un centro eclesi\u00e1stico, al que pretend\u00eda favorecer mediante la propaganda que se desprend\u00eda del contenido ideol\u00f3gico del propio poema. La tesis individualista encontr\u00f3, en el caso de la \u00e9pica castellana, a su m\u00e1ximo palad\u00edn en la figura de Colin Smith, quien defendi\u00f3 que el <em>Poema de mio Cid<\/em> lo escribi\u00f3 Per Abad, un abogado y letrado burgal\u00e9s al servicio del monasterio de San Pedro de Carde\u00f1a, partidaria de la hip\u00f3tesis individualista y de la una g\u00e9nesis culta del poema, ligada a Carde\u00f1a, es Irene Zaderenko, quien en varias de sus publicaciones ha manifestado su convicci\u00f3n de la autor\u00eda de Per Abad. Men\u00e9ndez Pidal, por el contrario, defendi\u00f3 siempre la postura inversa, denominada tradicionalista, pues esta ve\u00eda en los cantares de gesta una obra en constante re-creaci\u00f3n que ten\u00eda su origen en la tradici\u00f3n oral colectiva, moldeada a lo largo del tiempo por distintos juglares que refund\u00edan y adaptaban los textos \u00e9picos en sus recitaciones; la fijaci\u00f3n por escrito ser\u00eda el \u00faltimo eslab\u00f3n de esa cadena ininterrumpida de tradici\u00f3n oral. Se comprender\u00e1, por ello, que Men\u00e9ndez Pidal defendiera siempre el car\u00e1cter vern\u00e1culo de la \u00e9pica castellana, frente a las voces de quien, como Gaston Paris o Joseph B\u00e9dier hab\u00edan defendido el ascendiente de la \u00e9pica francesa sobre la castellana. Pidal estim\u00f3 que el mio Cid conservado no era sino la \u00faltima copia de una cadena de refundaciones, y defendi\u00f3 siempre una fecha temprana para el texto, compuesto seg\u00fan \u00e9l hacia 1140, y un autor laico an\u00f3nimo, \u00abjuglar docto y alt\u00edsimo poeta\u00bb. La escuela de Filolog\u00eda espa\u00f1ola cerr\u00f3 filas con su maestro en estos puntos, por los que han transitado Rafael Lapesa y Diego Catal\u00e1n, autor de una importante monograf\u00eda, publicada en 2001, que puede considerase la s\u00edntesis de esta l\u00ednea de pensamiento. El debate, lejos de estar cerrado, se complica por la posible pero discutida influencia \u00e1rabe sobre la \u00e9pica hisp\u00e1nica, defendida, entre otros, por \u00c1lvaro Galm\u00e9s de Fuentes, Francisco Marcos Mar\u00edn o Dolores Oliver P\u00e9rez, quien defiende incluso la (improbable) hip\u00f3tesis de un autor \u00e1rabe para el <em>Poema de mio Cid<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A vueltas con esta cuesti\u00f3n se encuentra entrelazada la no menos pol\u00e9mica disputa acerca del car\u00e1cter oral de la \u00e9pica primitiva, pues si no caben dudas acerca de la difusi\u00f3n oral del g\u00e9nero, no existe acuerdo en lo que toca a su tambi\u00e9n posible g\u00e9nesis oral, abrazada por los tradicionalistas y desde\u00f1ada por los individualistas. La hip\u00f3tesis del oralismo, defendida por la teor\u00eda de las cantilenas de Gaston Paris o los cantos noticieros de Men\u00e9ndez Pidal como germen de los antiguos cantares de gesta, cobr\u00f3 nuevos br\u00edos tras los estudios de Milman Parry y Albert B. Lord, quienes defendieron que la \u00e9pica fue un g\u00e9nero de composici\u00f3n oral surgido de la improvisaci\u00f3n y la repetici\u00f3n de f\u00f3rmulas tradicionales. En su obra <em>The Singer of Tales<\/em> Parry y Lord estudiaron c\u00f3mo juglares analfabetos de los Balcanes eran capaces de recitar de memoria poemas tradicionales de miles de versos, que re-creaban mediante la aplicaci\u00f3n de esquemas formulaicos semifijos que improvisaban en cada representaci\u00f3n sobre una base estable de tramas y temas. Estos estudios representaron, para muchos, una confirmaci\u00f3n de la hip\u00f3tesis tradicionalista de Men\u00e9ndez Pidal, y abrieron nuevas v\u00edas para el estudio de las f\u00f3rmulas y los temas de la \u00e9pica hisp\u00e1nica.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Caracter\u00edsticas formales y tem\u00e1ticas<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos caracter\u00edsticas formales singularizan a la \u00e9pica castellana: 1\u00aa) el verso anisosil\u00e1bico, esto es, no sujeto a c\u00f3mputo sil\u00e1bico, dividido en dos hemistiquios separados por una censura o pausa; 2\u00aa) la rima asonante (fijada en la \u00faltima s\u00edlaba t\u00f3nica), quiz\u00e1 vinculada a tiradas o series asonantadas de extensi\u00f3n variable, si bien este \u00faltimo aspecto es objeto de controversia entre los cr\u00edticos. Pocas dudas hay tambi\u00e9n de que la \u00e9pica hisp\u00e1nica era un g\u00e9nero de difusi\u00f3n oral, esto es, se concibi\u00f3 para ser cantada y recitada; menos consenso y mayores controversias encierra la cuesti\u00f3n de si la g\u00e9nesis de los poemas \u00e9picos castellanos fue tambi\u00e9n oral.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De manera an\u00e1loga a otras tradiciones \u00e9picas europeas, la \u00e9pica castellana se caracteriza por la coexistencia de la transmisi\u00f3n oral con la escrita, recurre al uso de f\u00f3rmulas, ep\u00edtetos \u00e9picos y mezcla de estilo directo o indirecto. En muchos de estos recursos estil\u00edsticos y compositivos se aprecia un hondo influjo de la \u00e9pica francesa, cuya difusi\u00f3n en la pen\u00ednsula ib\u00e9rica resulta innegable, como ya se\u00f1alaron Colin Smith, Alan Deyermond, Francisco Rico o Alberto Montaner y ha constatado Pablo Justel en sus investigaciones m\u00e1s recientes. Privativo del solar hisp\u00e1nico parece ser el recurso limitado a la fabulaci\u00f3n novelesca, la escasa relevancia de elementos fant\u00e1sticos o sobrenaturales, la presencia de un marco hist\u00f3rico relativamente pr\u00f3ximo que sit\u00faa la \u00abedad heroica\u00bb (Castilla en los s. X-XI) cerca de la fecha de composici\u00f3n de los poemas \u00e9picos y un conocimiento exacto de la geograf\u00eda y sus habitantes, ya que muchos de los personajes que transitan por los poemas \u00e9picos tuvieron base real, como el Cid, Rodrigo D\u00edaz de Vivar, o el rey Alfonso VI, lo que se traduce en una marcada verosimilitud (mejor que realismo u historicismo) de la \u00e9pica castellana, ligada por siempre y para siempre a esa Castilla de los altos llanos y yermos y roquedas, de campos sin arados, regatos ni arboledas que espera, duerme o sue\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Transmisi\u00f3n directa<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reconstrucci\u00f3n del mosaico de noticias y alusiones que recogen todos estos textos, latinos y romances, de la segunda mitad del siglo XII llevan a conjeturar la existencia de un *<em>Poema de mio Cid<\/em>, sustancialmente id\u00e9ntico al conservado en el c\u00f3dice de Vivar, con anterioridad a la fecha de 1207 que figura en el texto del testimonio \u00e9pico m\u00e1s antiguo conservado, el c\u00f3dice BNE VITR\/7\/17. El <em><strong>Poema de mio Cid<\/strong><mark style=\"background-color: rgba(0, 0, 0, 0);\"> <\/mark><\/em>se ha transmitido casi \u00edntegro, si bien el manuscrito presenta una laguna textual inicial y dos m\u00e1s en el interior, por lo que los 3730 versos conservados deb\u00edan ascender a unos 4000 versos en el original, cuya composici\u00f3n hay que situar en la segunda mitad del siglo XII.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Casi dos siglos posterior a la citada nota emilianense debe ser el <em><strong>Cantar de Roncesvalles<\/strong><\/em>, una adaptaci\u00f3n peninsular de la <em>Chanson de Roland <\/em>compuesta hacia la tercera d\u00e9cada del siglo XIII y conservada de manera fragmentaria, apenas 100 versos, en un bifolio manuscrito del siglo XIV que acusa una fuerte impronta navarra en su lengua. La cr\u00edtica suele considerar como poema \u00e9pico al texto llamado <em><strong>Mocedades de Rodrigo<\/strong><\/em>, una composici\u00f3n en verso precedida de un fragmento de prosa inicial conservada junto con una copia de la <em>Cr\u00f3nica de Castilla<\/em> (c. 1295) en el manuscrito Espagnol 12 de la <em>Biblioth\u00e8que Nationale de France, <\/em>copiado en el siglo&nbsp;XV. Algunos piensan que este texto, posiblemente redactado por un cl\u00e9rigo vinculado a la di\u00f3cesis de Palencia hacia 1345-1360, refunde un poema \u00e9pico anterior, una *<em>Gesta de las Mocedades de Rodrigo <\/em>(dif\u00edcilmente muy anterior a c. 1295); otros estiman, sin embargo, que no es posible conjeturar la existencia de tal poema previo y, en consecuencia, juzgan el texto conservado como una composici\u00f3n po\u00e9tica original, si bien de escaso valor literario, pues representa la decadencia del g\u00e9nero \u00e9pico. Por \u00faltimo, gracias al testimonio de la llamada <em>Cr\u00f3nica particular del Cid<\/em>, un texto impreso en Burgos en 1512 a instancias de Juan de Belorado, abad de Carde\u00f1a, se conoce la existencia de un poema \u00e9pico menor, el llamado <em><strong>Epitafio \u00e9pico del Cid<\/strong><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<figure data-wp-context=\"{&quot;imageId&quot;:&quot;6af09fcef34ca&quot;}\" data-wp-interactive=\"core\/image\" data-wp-key=\"6af09fcef34ca\" class=\"wp-block-image alignright size-medium wp-lightbox-container\"><img decoding=\"async\" width=\"205\" height=\"300\" data-wp-class--hide=\"state.isContentHidden\" data-wp-class--show=\"state.isContentVisible\" data-wp-init=\"callbacks.setButtonStyles\" data-wp-on--click=\"actions.showLightbox\" data-wp-on--load=\"callbacks.setButtonStyles\" data-wp-on--pointerdown=\"actions.preloadImage\" data-wp-on--pointerenter=\"actions.preloadImageWithDelay\" data-wp-on--pointerleave=\"actions.cancelPreload\" data-wp-on-window--resize=\"callbacks.setButtonStyles\" src=\"https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img012-150-205x300.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-752\" srcset=\"https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img012-150-205x300.jpg 205w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img012-150-701x1024.jpg 701w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img012-150-768x1122.jpg 768w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img012-150-1052x1536.jpg 1052w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img012-150-1402x2048.jpg 1402w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img012-150-scaled.jpg 1753w\" sizes=\"(max-width: 205px) 100vw, 205px\" \/><button\n\t\t\tclass=\"lightbox-trigger\"\n\t\t\ttype=\"button\"\n\t\t\taria-haspopup=\"dialog\"\n\t\t\tdata-wp-bind--aria-label=\"state.thisImage.triggerButtonAriaLabel\"\n\t\t\tdata-wp-init=\"callbacks.initTriggerButton\"\n\t\t\tdata-wp-on--click=\"actions.showLightbox\"\n\t\t\tdata-wp-style--right=\"state.thisImage.buttonRight\"\n\t\t\tdata-wp-style--top=\"state.thisImage.buttonTop\"\n\t\t>\n\t\t\t<svg xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" width=\"12\" height=\"12\" fill=\"none\" viewbox=\"0 0 12 12\">\n\t\t\t\t<path fill=\"#fff\" d=\"M2 0a2 2 0 0 0-2 2v2h1.5V2a.5.5 0 0 1 .5-.5h2V0H2Zm2 10.5H2a.5.5 0 0 1-.5-.5V8H0v2a2 2 0 0 0 2 2h2v-1.5ZM8 12v-1.5h2a.5.5 0 0 0 .5-.5V8H12v2a2 2 0 0 1-2 2H8Zm2-12a2 2 0 0 1 2 2v2h-1.5V2a.5.5 0 0 0-.5-.5H8V0h2Z\" \/>\n\t\t\t<\/svg>\n\t\t<\/button><figcaption class=\"wp-element-caption\">R. Men\u00e9ndez Pidal. <em>La \u00e9pica medieval espa\u00f1ola<\/em>, 1992<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es esta una brev\u00edsima composici\u00f3n de solo 6 versos destinada a ornar la tumba del Cid en Carde\u00f1a, sobre la que se habr\u00eda inscrito en piedra hacia 1400; la inscripci\u00f3n original se perdi\u00f3 debido a las modificaciones arquitect\u00f3nicas que sufri\u00f3 el enterramiento del Cid en el monasterio de Carde\u00f1a, pero por fortuna la <em>Cr\u00f3nica particular<\/em> <em>del Cid <\/em>acert\u00f3 a copiar los versos de la inscripci\u00f3n, que conocemos hoy gracias a su testimonio.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Transmisi\u00f3n indirecta<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son solo cuatro, por tanto, los testimonios \u00e9picos directos que han sobrevivido hasta hoy a la p\u00e9rdida de c\u00f3dices y manuscritos y de cuya memoria han guardado recuerdo escrito las horas y los siglos pero, evidentemente, estos cuatro textos son una peque\u00f1a parte de lo que debi\u00f3 ser el corpus de la \u00e9pica hisp\u00e1nica medieval, g\u00e9nero cuyas fronteras cronol\u00f3gicas abarcar\u00edan, en una cronolog\u00eda laxa, los siglos XI-XIV.&nbsp; Si fijar el inventario de los poemas perdidos no es tarea sencilla y decidir la vida independiente un poema lo es mucho menos, lograr en este punto el consenso de la cr\u00edtica resulta de todo punto imposible, por lo que nos atendremos a las juiciosas observaciones de <strong>Alan Deyermond<\/strong> y <strong>Diego Catal\u00e1n<\/strong> acerca de esta \u00abliteratura perdida\u00bb medieval.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cr\u00edtica estructura el posible corpus de la \u00e9pica medieval peninsular en torno a tres grandes ciclos po\u00e9ticos: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1\u00ba) el ciclo de los condes de Castilla, al que corresponder\u00edan un *<em>Cantar de los<\/em> <em>siete infantes de Sala<\/em>s, un *<em>Cantar<\/em> <em>del conde Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez<\/em> (que utilizar\u00eda quien compuso en cuaderna v\u00eda el <em>Poema de Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez<\/em> c. 1250) y un<em> *Romanz del Infant Garc\u00eda<\/em>;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> 2\u00ba) el ciclo cidiano, formado por un *<em>Cantar de las Particiones del rey Fernando<\/em> (tambi\u00e9n denominado a veces <em>*Cantar de Sancho II<\/em> o <em>*Cantar del cerco de Zamora<\/em>)<em>, el Poema de mio Cid<\/em>, las <em>Mocedades de Rodrigo <\/em>(a veces llamado <em>Rodrigo<\/em>, <em>Cr\u00f3nica<\/em> <em>rimada del Cid<\/em> o <em>Cantar de Rodrigo<\/em>) y el <em>Epitafio \u00e9pico del Cid;<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3\u00ba) el ciclo carolingio y anticarolingio, al que pertenecen un *<em>Mainete o *Mocedades de Carlomagno,<\/em> el <em>Cantar de Roncesvalles y un<\/em> *<em>Cantar de Bernardo del Carpio<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ciclo po\u00e9tico m\u00e1s antiguo se sit\u00faa en los tiempos de la Castilla condal anterior a 1065, y parece haber cierto consenso en se\u00f1alar a la leyenda de los infantes de Salas como el tema \u00e9pico m\u00e1s antiguo. De acuerdo con Deyermond, el ciclo de los condes de Castilla se singulariza por la presencia de caracteres femeninos fuertes y vengativos, as\u00ed como por la conexi\u00f3n de los cantares con cultos sepulcrales, San Pedro de Arlanza en el caso del <em>Fern\u00e1n <\/em><i>Gonz\u00e1lez<\/i>, San Salvador de O\u00f1a en lo que respecta al <em>Infant Garc\u00eda<\/em> y San Mill\u00e1n de la Cogolla por lo que toca a los <em>Siete Infantes<\/em>, cuyas tumbas se disputaron tambi\u00e9n Arlanza y Salas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia de los infantes de Salas se plantea como un conflicto entre clanes castellanos cuya narraci\u00f3n sigue el repetitivo esquema de ultraje y venganza en el contexto de un episodio hist\u00f3rico acaecido en el a\u00f1o 990: en el seno de una disputa familiar entre los hijos de Gonzalo Gustioz, los siete Infantes de Sala y su t\u00eda pol\u00edtica do\u00f1a Llambra, Ruy V\u00e1zquez, t\u00edo de los primeros y esposo de la segunda conduce a los infantes a una emboscada con los moros y lleva, con enga\u00f1os, a Gonzalo Gustioz a caer prisionero en C\u00f3rdoba. All\u00ed descubre las cabezas de sus siete hijos y la traici\u00f3n de Ruy Vel\u00e1zquez, que a\u00f1os despu\u00e9s vengar\u00e1 el bastardo Mudarra, fruto de sus amores con la hermana de Almanzor en su cautiverio cordob\u00e9s (existen al menos dos versiones distintas de este cantar, no coincidentes en todos los puntos de la trama argumental). El Cantar de Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez narra la vida y haza\u00f1as del conde castellano, sus conflictos contra navarros y musulmanes y c\u00f3mo alcanz\u00f3 la independencia de Castilla, a la que liber\u00f3 de la servidumbre leonesa y gobern\u00f3 hasta su muerte y enterramiento solemne en San Pedro de Arlanza en el a\u00f1o 970. Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez se presenta as\u00ed como un conde belicoso, en constante pugna con navarros y musulmanes y rebelde a la autoridad del monarca leon\u00e9s, imagen sobre la que se moldear\u00eda despu\u00e9s el Rodrigo de las <em>Mocedades<\/em>. Por \u00faltimo, el <em>Romanz del Infant Garc\u00eda<\/em> relata el tr\u00e1gico final del \u00faltimo conde castellano, Garc\u00eda S\u00e1nchez, asesinado a traici\u00f3n en el a\u00f1o 1028 por los condes Vela en Le\u00f3n, donde hab\u00eda acudido para desposarse con do\u00f1a Sancha, hermana del rey leon\u00e9s Bermudo III. Esta, ultrajada, exige venganza al rey navarro Sancho III, casado con la hermana del malogrado Garc\u00eda, quien reclamar\u00eda el vac\u00edo de poder dejado por la dinast\u00eda de Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez para poner Castilla bajo la protecci\u00f3n de la dinast\u00eda pamplonesa. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/02-SanMillandeSuso-5.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5149\" srcset=\"https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/02-SanMillandeSuso-5.jpg 1024w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/02-SanMillandeSuso-5-300x200.jpg 300w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/02-SanMillandeSuso-5-768x512.jpg 768w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/02-SanMillandeSuso-5-18x12.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Portaleyo del monasterio de Suso (San Mill\u00e1n de la Cogolla), con los supuestos sarc\u00f3fagos de los infantes de Salas (a la izquierda)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es posible que el <em>Cantar de las particiones<\/em> fuera el preludio del Poema de mio Cid y la cabeza de serie del llamado ciclo cidiano. Este <em>Cantar de las particiones<\/em> narra los conflictos sucesorios entre los hijos de Fernando I de Castilla, Sancho, Garc\u00eda, Alfonso, Urraca y Elvira, que no aceptaron el testamento de su padre y se enzarzaron en una guerra fratricida que llevar\u00eda a Sancho, entronizado como rey de Castilla, a encarcelar a Garc\u00eda, desterrar a Alfonso a Toledo, arrebatar sus posesiones a Elvira y cercar a Urraca en Zamora. Este n\u00facleo tem\u00e1tico se enriquecer\u00eda con la narraci\u00f3n de los <em>rieptos<\/em> entre los hijos de Arias Gonzalo y los caballeros castellanos, con el objeto de poner fin al cerco de la ciudad, que se levantar\u00eda tras la muerte a traici\u00f3n del rey don Sancho a manos de Vellido Dolfos a las puertas de Zamora. Uno de los m\u00e1s significados caballeros de Sancho II, Rodrigo D\u00edaz de Vivar, se erigi\u00f3 en representaci\u00f3n de la nobleza castellana y, seg\u00fan cuenta la leyenda, conmin\u00f3 al nuevo rey, Alfonso VI, a jurar que no hab\u00eda sido part\u00edcipe de la muerte de su hermano. Es precisamente Rodrigo D\u00edaz de Vivar, el Cid, el protagonista del m\u00e1s famoso y acabado poema de este ciclo \u00e9pico, el <em>Poema de mio Cid<\/em>. Este narra la ca\u00edda y ascenso de este infanz\u00f3n castellano, que lograr\u00eda hacerse se\u00f1or de Valencia y granjearse de nuevo el favor de Alfonso VI, no sin antes tener que defender su honra frente a sus yernos los infantes de Carri\u00f3n, que hab\u00edan ultrajado a sus hijas. Contraviniendo las convenciones del g\u00e9nero, el conflicto se resuelve no mediante una violenta venganza de sangre, sino con una disputa jur\u00eddica en las cortes que defenestra a los infantes de Carri\u00f3n y logra para las hijas del Cid sendos matrimonios con los infantes de Navarra y Arag\u00f3n. Las Mocedades del Cid, \u00faltimo poema de la serie, se retrotrae a la juventud de Rodrigo, al que, frente al mesurado caballero del <em>Poema<\/em> se presenta como vasallo rebelde y altanero, la muerte en duelo del conde don G\u00f3mez lo llevar\u00e1 a desposar a su hija Jimena para satisfacer el agravio, no sin antes comprometerse a vencer cinco grandes lides para probar su val\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"602\" src=\"https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/06_jura_del_rey_alfonso_vi_en_santa_gadea-1024x602.jpg\" alt=\"Jura del rey Alfonso VI en Santa Gadea, 1864. Marcos Hir\u00e1ldez Acosta. Senado de Espa\u00f1a.\" class=\"wp-image-5146\" srcset=\"https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/06_jura_del_rey_alfonso_vi_en_santa_gadea-1024x602.jpg 1024w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/06_jura_del_rey_alfonso_vi_en_santa_gadea-300x176.jpg 300w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/06_jura_del_rey_alfonso_vi_en_santa_gadea-768x452.jpg 768w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/06_jura_del_rey_alfonso_vi_en_santa_gadea-1536x903.jpg 1536w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/06_jura_del_rey_alfonso_vi_en_santa_gadea-2048x1204.jpg 2048w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/06_jura_del_rey_alfonso_vi_en_santa_gadea-18x12.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Jura del rey Alfonso VI en Santa Gadea, 1864. Marcos Hir\u00e1ldez Acosta. Senado de Espa\u00f1a.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los cantares del ciclo carolingio se inspiran en la c\u00e9lebre materia de Francia, inspirada en el emperador Carlomagno y sus doce pares. El fragmento conservado del <em>Cantar de Roncesvalles<\/em> certifica el conocimiento y difusi\u00f3n de la <em>Chanson de Roland<\/em> en la pen\u00ednsula. El Mainete narra los amores juveniles de Carlomagno en Toledo en la corte del rey Galafre, con cuya hija Galiana acaba despos\u00e1ndose, tras vencer al traidor rey Marsil, al que arrebata su famosa espada Joyosa. Como reacci\u00f3n al \u00e9xito fulgurante de los cantares franceses, que se arrogaban el m\u00e9rito de vencer a los musulmanes en suelo peninsular, se produjo una reacci\u00f3n anticarolingia que cristaliz\u00f3 en el Cantar de Bernardo del Carpio, un h\u00e9roe castellano seguramente ficticio, hijo de la infanta Jimena, hermana de Alfonso II, y el conde de Salda\u00f1a, que lucha contra los franceses y vence al propio Rold\u00e1n en Roncesvalles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De los textos conjeturados, marcados con un asterisco (*) y con el art\u00edculo indeterminado porque su existencia no es del todo segura, tenemos constancia indirecta debido tanto a su prosificaci\u00f3n en la historiograf\u00eda latina del siglo XIII, como el <em>Chronicon Mundi<\/em> de Lucas de Tuy (1236) o <em>De Rebus Hispaniae<\/em> de Rodrigo Jim\u00e9nez de Rada (1243), como en las cr\u00f3nicas castellanas. La principal de todas ellas es la <em>Estoria de Espa\u00f1a<\/em> de Alfonso X en sus distintas versiones: la <em>Versi\u00f3n primitiva<\/em> (1270-1274), la <em>Versi\u00f3n cr\u00edtica<\/em> (1282-84) y la <em>Versi\u00f3n<\/em> <em>ret\u00f3ricamente amplificada<\/em>, esta ya compilada en tiempos de Sancho IV (c. 1289). Por desgracia, de las secciones en las que la <em>Versi\u00f3n primitiva<\/em> prosificaba o resum\u00eda poemas \u00e9picos solo se ha conservado en el c\u00f3dice regio RBME X-I-4 (secci\u00f3n <em>E2a<\/em>, cuaderno desgajado de RBME Y-I-2) el *Mainete, pues el resto de los textos se han transmitido solo en c\u00f3dices tard\u00edos: as\u00ed sucede con el *<em>Cantar de Bernardo del Carpio<\/em>, el *<em>Cantar de Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez<\/em> o el *<em>Cantar de los siete infantes de Salas<\/em>, cuyas prosificaciones pueden leerse en los c\u00f3dices de la versi\u00f3n primitiva <em>T<\/em> (BMP-550) e <em>Y<\/em> (RBME Y-II-11), por ejemplo. La secci\u00f3n dedicada al Cid en la <em>Versi\u00f3n primitiva<\/em> alfons\u00ed no se ha conservado, pues qued\u00f3 inconclusa y en estado de borrador, por lo que para poder leer la prosificaci\u00f3n del poema debe recurrirse a la <em>Versi\u00f3n cr\u00edtica<\/em>. En el caso del *<em>Cantar de las particiones<\/em>, tampoco los manuscritos de la <em>Versi\u00f3n primitiva<\/em> transmiten esta secci\u00f3n textual, lo que obliga a recurrir a la <em>Versi\u00f3n ret\u00f3ricamente amplificada<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La popularidad de la materia cidiana y el \u00e9xito literario del que debi\u00f3 gozar el <em>Poema de mio Cid<\/em> alumbr\u00f3 el nacimiento de una nueva literatura pros\u00edstica de car\u00e1cter novelesco, que se tradujo en una \u00abnovelizaci\u00f3n\u00bb de la vida del Cid y en una reutilizaci\u00f3n de los materiales \u00e9picos para dar vida a un nuevo tipo de historiograf\u00eda netamente diferente de la que practic\u00f3 Alfonso X. As\u00ed, la historiograf\u00eda postalfons\u00ed ofrece tambi\u00e9n importantes testimonios indirectos de la \u00e9pica primitiva, difundida, refundida y confundida en multitud de cr\u00f3nicas y <em>estorias<\/em>. Entre estas descuellan la llamada <em>Interpolaci\u00f3n cidiana<\/em> (c. 1295), la <em>Cr\u00f3nica de Castilla<\/em> (c. 1295-1312) y la <em>Cr\u00f3nica Geral de Espanha 1344<\/em> (1344) de Pedro Afonso, conde de Barcelos. La primera combina el texto del <em>Poema de mio Cid<\/em> con una historia monacal ligada al monasterio burgal\u00e9s de san Pedro de Carde\u00f1a (la denominada *<em>Leyenda de Carde\u00f1a; <\/em>aunque no todos los investigadores aceptan la independencia de este texto) para crear una suerte de hagiograf\u00eda de Rodrigo destinada a favorecer el culto cidiano en el monasterio y a atraer visitantes y donaciones. Se ha conservado gracias a su utilizaci\u00f3n en la <em>Estoria de Espa\u00f1a<\/em> alfons\u00ed en una de las secciones del manuscrito facticio Esc. X-I-4 (fols. 200-256c, mano <em>E2d<\/em> de D. Catal\u00e1n), en el que se ensambl\u00f3 para suplir una importante laguna. La segunda, la <em>Cr\u00f3nica de Castilla<\/em> (c. 1295-1300), es una refundici\u00f3n seccional de la <em>Estoria de Espa\u00f1a<\/em> centrada en el reino de Castilla entre Fernando I y Fernando III, en la que la figura del Cid cobra un papel importante, con especial atenci\u00f3n a su juventud, hecho que ha llevado a pensar en un posible conocimiento y utilizaci\u00f3n de una *<em>Gesta de las Mocedades de Rodrigo<\/em>, posible fuente tambi\u00e9n de las <em>Mocedades de Rodrigo<\/em>, que no por casualidad se ha transmitido al final de uno de los manuscritos de la <em>Cr\u00f3nica de Castilla<\/em>, el manuscrito <em>P<\/em> (BNF Espagnol 12). La <em>Cr\u00f3nica de Castilla<\/em> prosifica tambi\u00e9n el <em>Poema de mio Cid<\/em> y el *<em>Cantar de las particiones<\/em>. Por \u00faltimo, la <em>Cr\u00f3nica de 1344<\/em>, redactada en portugu\u00e9s en 1344 por el conde de Barcelos, bisnieto de Alfonso X, ha transmitido prosificada una versi\u00f3n refundida del *<em>Cantar de los siete infantes de Salas<\/em>, diferente de la que recogen los historiadores alfons\u00edes, as\u00ed como el *<em>Cantar de Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez<\/em>. De la primitiva redacci\u00f3n portuguesa no se ha conservado ning\u00fan original medieval manuscrito, pero s\u00ed dos copias del siglo XV de una traducci\u00f3n castellana, realizada poco despu\u00e9s de la redacci\u00f3n de la obra, as\u00ed como cinco manuscritos portugueses de una segunda redacci\u00f3n de la cr\u00f3nica, compuesta c. 1400. Recientemente Francisco Bautista ha descubierto una copia del s. XVI debida a Flori\u00e1n de Ocampo que transmite el original portugu\u00e9s de la <em>Cr\u00f3nica de 1344<\/em>, hallazgo sensacional que obliga a modificar de ra\u00edz el panorama editorial de esta obra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <em>Cantar de los siete infantes de Salas<\/em>, una historia de traiciones y brutales venganzas familiares, parece ser el m\u00e1s antiguo de todos los poemas \u00e9picos castellanos, compuesto quiz\u00e1 a principios del s. XI, y sin duda se trata de uno de los m\u00e1s influyentes, como revela el planto de Carlomagno ante la cabeza de Turp\u00edn en el fragmento conservado del <em>Cantar de Roncesvalles<\/em>, inspirado en el lamento de Gonzalo Gustioz frente a las cabezas de sus hijos, los siete infantes de Lara, en el palacio de Almanzor. Los restos de asonancia y huellas de oralidad reflejados en las cr\u00f3nicas permitieron a Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal ensayar un intento de reconstrucci\u00f3n de lo que debi\u00f3 ser la gesta primitiva en una madrugadora obra de juventud: <em>La leyenda de los Infantes de Lara<\/em> (1896). Resulta dif\u00edcil aventurar una cronolog\u00eda precisa para el resto de los poemas \u00e9picos perdidos, m\u00e1s all\u00e1 de la posibilidad de fijar un t\u00e9rmino <em>ante quem<\/em> en la redacci\u00f3n de la <em>Estoria de Espa\u00f1a<\/em> en sus distintas versiones en el \u00faltimo cuarto del siglo XIII. <\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Poemas dudosos<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Arlanza-123rf-130-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-759\" srcset=\"https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Arlanza-123rf-130-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Arlanza-123rf-130-300x200.jpg 300w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Arlanza-123rf-130-768x512.jpg 768w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Arlanza-123rf-130-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Arlanza-123rf-130-2048x1365.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ruinas del monasterio de San Pedro de Arlanza (Burgos)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los poemas \u00e9picos mencionados en el apartado anterior pertenecen a la categor\u00eda de lo probable y, pese a algunas voces discordantes, en general los cr\u00edticos f\u00edan su existencia al poderoso argumento del testimonio indirecto que proporcionan las&nbsp; cr\u00f3nicas. Otros posibles poemas barajados por la cr\u00edtica y adscritos al g\u00e9nero \u00e9pico entran de lleno en el terreno de lo improbable: as\u00ed es el caso, a nuestro juicio, de un hipot\u00e9tico *<em>Cantar de la Campana de Huesca, <\/em>de un *<em>Cantar de la condesa traidora <\/em>y de toda la producci\u00f3n \u00e9pica que Men\u00e9ndez Pidal conjetur\u00f3 compuesta en la etapa visigoda. Tampoco puede considerarse una composici\u00f3n \u00e9pica <em>stricto sensu<\/em> el <em>Poema de Alfonso XI <\/em>(1348), escrito en 2458 cuartetos octos\u00edlabos, ni el <em>Poema de Fern\u00e1n Gonzalez<\/em> (c. 1250), compuesto en cuaderna v\u00eda, por m\u00e1s que &nbsp;este aprovechara un anterior y hoy perdido *<em>Cantar de Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Pervivencia de la \u00e9pica<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El traslado en el a\u00f1o 1102 de los restos del Cid desde Valencia al monasterio de San Pedro de Carde\u00f1a, a escasos 10 km de Burgos, y los posteriores enterramientos en el monasterio de su mujer do\u00f1a Jimena y del primer obispo de Valencia, Jer\u00f3nimo de Perigord, crearon el caldo de cultivo ideal para que se gestara all\u00ed un incipiente culto cidiano. Al igual que sucedi\u00f3 con otros centros mon\u00e1sticos, los monjes explotaron la tumba del Cid y las reliquias cidianas, reales o supuestas, para atraer visitantes y donaciones, como han estudiado C. Smith e I. Zaderenko. Quiz\u00e1 a este culto cidiano se deba la afortunada conservaci\u00f3n del c\u00f3dice \u00fanico del <em>Poema de mio Cid<\/em>, que tal vez fuera una copia destinada al <em>scriptorium<\/em> de Carde\u00f1a, y sin duda el <em>Epitafio \u00e9pico del Cid<\/em> obedece a una iniciativa caradignense, pues se encontraba grabado en piedra en la tumba de Rodrigo. Como queda dicho, los monjes tambi\u00e9n contribuyeron a alimentar el mito cidiano con la elaboraci\u00f3n de una obra entre la historiograf\u00eda y la hagiograf\u00eda, la&nbsp;citada *<em>Leyenda de Carde\u00f1a<\/em>. Dos obras relacionadas con Carde\u00f1a, el <em>Libro de Memorias y aniversarios<\/em> (HSA HC:NS7\/1) y el llamado <em>Breviario de Carde\u00f1a de 1327 <\/em>(RAH c\u00f3d. 79), contienen detalles interesantes acerca del Cid y su familia, y m\u00e1s interesante resulta constatar que algunos de ellos solo pueden proceder de los textos \u00e9picos. La publicaci\u00f3n en Burgos en 1512 de la <em>Cr\u00f3nica particular del Cid<\/em> a instancias del abad de Carde\u00f1a redondea y confirma el importante papel desempe\u00f1ado por este monasterio como centro de culto cidiano y difusor de leyendas \u00e9picas. Precisamente gracias a este impreso se conocen dos textos que hasta tiempos recientes hab\u00edan pasado inadvertidos: el ya mencionado <em>Epitafio \u00e9pico del Cid<\/em> y la <em>Genealog\u00eda del Cid<\/em>. Un texto que contribuy\u00f3 de manera poderosa a difundir y popularizar la materia \u00e9pica a finales de la Edad Media es la <em>Cr\u00f3nica abreviada<\/em> de Espa\u00f1a de Diego de Valera, impresa en 1482, pues de ella se sirvieron, al l\u00edmite del plagio, los an\u00f3nimos compiladores de la <em>Cr\u00f3nica popular del Cid<\/em>, impresa en 1498, de la <em>Cr\u00f3nica (breve) de Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez<\/em>, impresa en 1511 y de la <em>Historia breve del muy excelente cavallero el conde Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez<\/em>, impresa en 1537 (se trata, en realidad, de la <em>Historia arlantina de Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Decisiva para la preservaci\u00f3n de la memoria de los antiguos cantares de gesta \u00e9picas fue la impresi\u00f3n en 1541 de <em>Las quatro partes enteras de la Cr\u00f3nica de Espa\u00f1a que mand\u00f3 componer el seren\u00edsimo rey don Alfonso llamado el Sabio<\/em>, edici\u00f3n al cuidado de Flori\u00e1n de Ocampo, cronista oficial de su majestad imperial Carlos&nbsp;V. La edici\u00f3n de Ocampo servir\u00eda de inspiraci\u00f3n al romancero nuevo y a los dramaturgos del Siglo de Oro, que encontraron en las antiguas leyendas \u00e9picas un rico entramado de venganzas, traiciones y hechos heroicos que adaptaron al gusto de los espectadores de su \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son precisamente todas estas obras historiogr\u00e1ficas y geneal\u00f3gicas las que, parad\u00f3jicamente, conservaron viva la memoria de la \u00e9pica a lo largo de los siglos XV y XVI, cuya voz desapareci\u00f3 de las bocas de los juglares para refugiarse en las paginas de las cr\u00f3nicas y, desde estas, resurgir con voz nueva en el romancero: la historiograf\u00eda romance asfixi\u00f3 y ahog\u00f3 el g\u00e9nero \u00e9pico y, al tiempo, lo resucit\u00f3 en prosa para volverlo a revivir en verso en el romancero. Una parte de esos romances se inspira en los temas y motivos del ciclo \u00e9pico cidiano y, por haberse originado en la Edad Media (los romances m\u00e1s antiguos de los que se tiene constancia son del siglo XIV) se denominan \u00abromances viejos\u00bb, frente a los \u00abromances nuevos\u00bb que se popularizaron desde mediados del siglo XVI. Una de las publicaciones m\u00e1s relevantes es el <em>Romancero e historia del Cid<\/em> de Juan de Escobar, impreso en Lisboa en 1605.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Cardena-123rf-132-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-765\" srcset=\"https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Cardena-123rf-132-683x1024.jpg 683w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Cardena-123rf-132-200x300.jpg 200w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Cardena-123rf-132-768x1152.jpg 768w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Cardena-123rf-132-1024x1536.jpg 1024w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Cardena-123rf-132-1365x2048.jpg 1365w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Cardena-123rf-132.jpg 1672w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Monasterio de San Pedro de Carde\u00f1a (Burgos)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El teatro \u00e1ureo herman\u00f3 estos dos g\u00e9neros, historiograf\u00eda y romancero, para dar lugar a una serie de comedias sobre los protagonistas de los antiguos poemas \u00e9picos. La m\u00e1s famosa, sin duda, es las <em>Mocedades del Cid<\/em>, de Guill\u00e9n de Castro (1605-1615), germen de la inmortal tragedia de Pierre Corneille, <em>Le Cid<\/em> (1636), obra maestra del teatro cl\u00e1sico franc\u00e9s. En los siglos de Oro pasaron a las tablas m\u00e1s de 100 comedias relacionadas con la materia cidiana, entre las que destacan las de Juan de la Cueva y Lope de Vega, comedias en las que se explotaron los principales motivos cidianos: las mocedades del h\u00e9roe, el romance de Rodrigo y Jimena, las hijas del Cid, sin que falte un Cid a lo divino y otro burlesco (<em>Mojiganga del Cid<\/em>). El Cid \u00e1ureo, el del romancero y el teatro, se parecen m\u00e1s al vasallo rebelde y altanero de las <em>Mocedades<\/em> que al estratega magn\u00e1nimo y mesurado del <em>Poema de mio Cid<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La excepcional labor editorial del fil\u00f3logo y bibliotecario real <strong>Tom\u00e1s Antonio S\u00e1nchez<\/strong> (1723-1802) rescatar\u00eda del olvido la \u00e9pica primitiva con la publicaci\u00f3n en letra impresa del <em>Poema de mio Cid<\/em> en su colecci\u00f3n <em>Poes\u00edas castellanas anteriores al siglo XV<\/em> (1779). Antes del siglo XVIII el texto era conocido solo por algunos pocos eruditos, como <strong>Juan Ruiz de Ulibarri <\/strong>o Prudencio de Sandoval, que pudieron consultar el c\u00f3dice \u00fanico en Vivar. A partir de la impresi\u00f3n de S\u00e1nchez se sucedieron las ediciones, entre ellas las de Damas Hinard (1858), Florencio Janer (1864) o <strong>Andr\u00e9s Bello<\/strong> (1881). La convocatoria de un concurso de la Real Academia Espa\u00f1ola en 1892 para premiar un estudio gramatical del <em>Poema de mio Cid <\/em>servir\u00eda de acicate a un jovenc\u00edsimo <strong>Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal<\/strong> (1869-1968) para presentar una edici\u00f3n acompa\u00f1ada de un vocabulario y un estudio ling\u00fc\u00edstico que, a la postre, se impondr\u00eda a otros cuatro candidatos en 1895, entre ellos Miguel de Unamuno. Con su edici\u00f3n del Cid, publicada entre 1908-1911, Men\u00e9ndez Pidal sent\u00f3 las bases para el estudio cient\u00edfico de la \u00e9pica, inaugur\u00f3 en Espa\u00f1a un modelo de edici\u00f3n de textos y fund\u00f3 una disciplina, la Filolog\u00eda, a la altura del estado de consolidaci\u00f3n y desarrollo que esta hab\u00eda alcanzado en Francia y en Alemania. El resto es historia viva de la Filolog\u00eda Espa\u00f1ola: gracias a Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal, el \u00faltimo de los juglares y el primero de los fil\u00f3logos, ayer como hoy, \u00abpolvo, sudor y hierro- el Cid cabalga\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"749\" src=\"https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Historia_del_famoso_cavallero_Rodrigo_de_Bibar_llamado_por_otro_nombre_Cid_Campeador_5-246-1024x749.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-767\" srcset=\"https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Historia_del_famoso_cavallero_Rodrigo_de_Bibar_llamado_por_otro_nombre_Cid_Campeador_5-246-1024x749.jpg 1024w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Historia_del_famoso_cavallero_Rodrigo_de_Bibar_llamado_por_otro_nombre_Cid_Campeador_5-246-300x220.jpg 300w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Historia_del_famoso_cavallero_Rodrigo_de_Bibar_llamado_por_otro_nombre_Cid_Campeador_5-246-768x562.jpg 768w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Historia_del_famoso_cavallero_Rodrigo_de_Bibar_llamado_por_otro_nombre_Cid_Campeador_5-246-1536x1124.jpg 1536w, https:\/\/panepica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Historia_del_famoso_cavallero_Rodrigo_de_Bibar_llamado_por_otro_nombre_Cid_Campeador_5-246.jpg 1820w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Copia del <em>Poema de mio Cid<\/em> de Juan Ruiz de Ulibarri (1596), BNE MSS\/6328<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Prontuario bibliogr\u00e1fico<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left wp-block-paragraph\">La mejor s\u00edntesis inici\u00e1tica sobre la \u00e9pica espa\u00f1ola sigue siendo, pese a su antig\u00fcedad, el librito de <strong>Alan Deyermond<\/strong>, <em>\u00abEl Cantar de mio Cid\u00bb y la \u00e9pica medieval espa\u00f1ola,<\/em> Barcelona, Sirmio, 1987, que puede complementarse con la m\u00e1s densas y complejas obras de <strong>Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal<\/strong>, <em>La \u00e9pica medieval espa\u00f1ola. Desde sus or\u00edgenes hasta su disoluci\u00f3n en el romancero<\/em>, Madrid, Espasa-Calpe, 1973, <strong>Diego Catal\u00e1n<\/strong>, <em>La \u00e9pica espa\u00f1ola. Nueva documentaci\u00f3n y nueva evaluaci\u00f3n<\/em>, Madrid, Fundaci\u00f3n Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal, 2001 y <strong>Fernando G\u00f3mez Redondo<\/strong>, <em>Historia de la poes\u00eda medieval castellana. Tomo I. la trama de las materias<\/em>, Madrid, C\u00e1tedra, 2020, pp. 71-286. Muy \u00fatil es tambi\u00e9n el cat\u00e1logo de Alan Deyermond, <em>La literatura perdida de la Edad Media castellana. Cat\u00e1logo y estudio. I. \u00c9pica y romances<\/em>, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1995, pues sirve para hacerse una idea de los poemas perdidos y su azarosa transmisi\u00f3n en las cr\u00f3nicas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dada la importancia de las cr\u00f3nicas y, en especial de la <em>Estoria de Espa\u00f1a<\/em> de Alfonso X para la recuperaci\u00f3n de los poemas perdidos, prosificados o resumidos en sus p\u00e1ginas, resulta esencial manejarse en la selva historiogr\u00e1fica de textos, versiones y manuscritos relacionados con la compilaci\u00f3n alfons\u00ed y su tradici\u00f3n textual derivada y, para ello, la mejor aguja de marear son los trabajos cl\u00e1sicos de <strong>Diego Catal\u00e1n<\/strong>, <em>La historia de Espa\u00f1a de Alfonso X. Creaci\u00f3n y evoluci\u00f3n<\/em>, Madrid, Fundaci\u00f3n Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal, 1992 e <strong>In\u00e9s Fern\u00e1ndez-Ord\u00f3\u00f1ez<\/strong>, <em>Alfonso X el Sabio y las cr\u00f3nicas de Espa\u00f1a<\/em>, Valladolid, Universidad de Valladolid, Secretariado de Publicaciones, 2001.<\/p>\n\n\n\n<figure data-wp-context=\"{&quot;imageId&quot;:&quot;6af09fcf0098a&quot;}\" data-wp-interactive=\"core\/image\" data-wp-key=\"6af09fcf0098a\" class=\"wp-block-image aligncenter size-medium wp-lightbox-container\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"191\" height=\"300\" data-wp-class--hide=\"state.isContentHidden\" data-wp-class--show=\"state.isContentVisible\" data-wp-init=\"callbacks.setButtonStyles\" data-wp-on--click=\"actions.showLightbox\" data-wp-on--load=\"callbacks.setButtonStyles\" data-wp-on--pointerdown=\"actions.preloadImage\" data-wp-on--pointerenter=\"actions.preloadImageWithDelay\" data-wp-on--pointerleave=\"actions.cancelPreload\" 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\/><button\n\t\t\tclass=\"lightbox-trigger\"\n\t\t\ttype=\"button\"\n\t\t\taria-haspopup=\"dialog\"\n\t\t\tdata-wp-bind--aria-label=\"state.thisImage.triggerButtonAriaLabel\"\n\t\t\tdata-wp-init=\"callbacks.initTriggerButton\"\n\t\t\tdata-wp-on--click=\"actions.showLightbox\"\n\t\t\tdata-wp-style--right=\"state.thisImage.buttonRight\"\n\t\t\tdata-wp-style--top=\"state.thisImage.buttonTop\"\n\t\t>\n\t\t\t<svg xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" width=\"12\" height=\"12\" fill=\"none\" viewbox=\"0 0 12 12\">\n\t\t\t\t<path fill=\"#fff\" d=\"M2 0a2 2 0 0 0-2 2v2h1.5V2a.5.5 0 0 1 .5-.5h2V0H2Zm2 10.5H2a.5.5 0 0 1-.5-.5V8H0v2a2 2 0 0 0 2 2h2v-1.5ZM8 12v-1.5h2a.5.5 0 0 0 .5-.5V8H12v2a2 2 0 0 1-2 2H8Zm2-12a2 2 0 0 1 2 2v2h-1.5V2a.5.5 0 0 0-.5-.5H8V0h2Z\" \/>\n\t\t\t<\/svg>\n\t\t<\/button><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para el caso del <em>Poema de mio Cid<\/em>, resulta fundamental la s\u00edntesis de <strong>Alberto Montaner<\/strong> e <strong>Irene Zaderenko<\/strong> (eds.), A<em> Companion to the Poema de mio Cid<\/em>, Leiden, Brill, 2018 y el estudio de <strong>Colin Smith<\/strong>, <em>The making of the Poema de mio Cid<\/em>, Cambridge, Cambridge University Press, 1983.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<figure data-wp-context=\"{&quot;imageId&quot;:&quot;6af09fcf011e8&quot;}\" data-wp-interactive=\"core\/image\" data-wp-key=\"6af09fcf011e8\" class=\"wp-block-image aligncenter size-medium wp-lightbox-container\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"190\" height=\"300\" data-wp-class--hide=\"state.isContentHidden\" data-wp-class--show=\"state.isContentVisible\" data-wp-init=\"callbacks.setButtonStyles\" data-wp-on--click=\"actions.showLightbox\" data-wp-on--load=\"callbacks.setButtonStyles\" data-wp-on--pointerdown=\"actions.preloadImage\" data-wp-on--pointerenter=\"actions.preloadImageWithDelay\" data-wp-on--pointerleave=\"actions.cancelPreload\" 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Armistead<\/strong>, <em>La tradici\u00f3n \u00e9pica de las Mocedades de Rodrigo<\/em>, Salamanca, Universidad de Salamanca, 2000. En cuanto al <em>Poema de Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez<\/em>, el panorama cr\u00edtico m\u00e1s actualizado se encuentra en el cap\u00edtulo correspondiente del libro coordinado por <strong>Alberto Montaner <\/strong>e <strong>Irene Zaderenko<\/strong>, <em>El Mester de Clerec\u00eda de los siglos XIII y XIV. Nuevo panorama cr\u00edtico<\/em>, Salamanca, Ediciones Universidad de Salamanca, 2024. Para la materia carolingia y su ciclo \u00e9pico es parada obligatoria el libro de <strong>Francisco Bautista P\u00e9rez<\/strong>, <em>La materia de Francia en la literatura medieval espa\u00f1ola. La \u00abCr\u00f3nica carolingia\u00bb. Flores y Blancaflor, Berta y Carlomagno<\/em>, Logro\u00f1o, CiLengua, 2008.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos estudios pueden completarse con las ediciones m\u00e1s relevantes de los textos: las de <strong>Alberto Montaner<\/strong>, <em>Cantar de mio Cid<\/em>, Madrid, Real Academia Espa\u00f1ola, 2011, <strong>Leonardo Funes<\/strong>; Felipe Tenenbaum, <em>Mocedades de Rodrigo<\/em>, Woodbridge, Tamesis, 2004, <strong>Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal<\/strong>, <em>Cantar de mio Cid. Texto, gram\u00e1tica y vocabulario<\/em>, Madrid, Espasa-Calpe,&nbsp; 1976-1980, <strong>Jules Horrent<\/strong>, <em>Roncesvalles. \u00c9tude sur le fragment de cantar de gesta conserv\u00e9 \u00e0 l&#8217;Archivo de Navarra (Pampelune)<\/em>, Paris, Les Belles Lettres, 1951 e <strong>Itz\u00edar L\u00f3pez Guil<\/strong>, <em>Libro de Fern\u00e1n Gon\u00e7\u00e1lez<\/em>, Madrid, CSIC, 2001. Dos son las antolog\u00edas capitales para disfrutar de una lectura selectiva de los textos \u00e9picos: las <em>Reliquias de la poes\u00eda \u00e9pica espa\u00f1ola. Acompa\u00f1adas de epopeya y romancero, I<\/em>., Segunda edici\u00f3n. Reproducci\u00f3n de la ed. pr\u00edncipe de dos obras de R. Men\u00e9ndez Pidal, con una introducci\u00f3n cr\u00edtica de Diego Catal\u00e1n, Madrid, Seminario Men\u00e9ndez Pidal, UCM, 1980 y <strong>Carlos Alvar<\/strong> y <strong>Manuel Alvar<\/strong>, <em>\u00c9pica medieval espa\u00f1ola<\/em>, Madrid, C\u00e1tedra, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La lectura de estas veinte referencias acota un punto de partida razonable para adentrarse con confianza y seguridad en el mundo de la \u00e9pica medieval castellana.&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Or\u00edgenes Los or\u00edgenes de la \u00e9pica peninsular resultan oscuros y, pese a la existencia de voces que niegan su existencia con anterioridad al siglo XIII y ligan la redacci\u00f3n de los textos a iniciativa de autores cultos vinculados a centros mon\u00e1sticos o clericales, los ecos de antiguos cantares de gesta y las noticias sobre su [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":759,"parent":0,"menu_order":14,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"class_list":["post-734","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/panepica.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/734","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/panepica.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/panepica.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/panepica.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/panepica.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=734"}],"version-history":[{"count":93,"href":"https:\/\/panepica.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/734\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5153,"href":"https:\/\/panepica.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/734\/revisions\/5153"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/panepica.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/759"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/panepica.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=734"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}